Perdida y posesión
Y aunque sabía que debería pagar un precio terriblemente caro por la posesión de aquella fragancia y su pérdida inevitable, tanto la posesión como la pérdida se le antojaron más apetecibles que la lapidaria renuncia de ambas. Porque durante todas su vida había hecho más que renunciar, pero nunca había poseído y perdido.
(Patrick Süskind, El Perfume)




